Esencia del Bierzo
 

CASTROPODAME: ESENCIA DEL BIERZO. Por Marcelino B. Taboada

Castropodame es un municipio del Bierzo Alto, con unas características tan genuinas, que atesoran tradiciones y cultural típicas de la idiosincrasia berciana. Este municipio tiene su cabecera en Castropodame y cuenta con unos 1.871 hab., aproximadamente.

En el término municipal se localizan seis poblaciones, además de la que da nombre al Ayuntamiento: Calamocos, Matachana, S. Pedro Castañero, Turienzo Castañero, Villaverde de los Cestos y Viloria.

El origen del topónimo parece que tiene que ver con una palabra compuesta de dos vocablos: una primera tesis mantiene que derivaría de “castro” (poblado amurallado propio de la cultura castreña) y “podama” (raíz de procedencia griega, con su acepción de arroyo, río o agua). La segunda teoría difiere en la segunda componente de la palabra y la identifica con un personaje que habitó en estos lugares, dejándole la denominación de su nombre: Potamio.

La vegetación por estos pagos es abundante, fruto también de la proliferación de veneros de agua. Es por ello por lo que todavía se conserva una agricultura relevante, sobre todo como segunda actividad complementaria de muchos residentes. El clima y las condiciones edáficas permiten el cultivo de huertas, frutales y algunos viñedos.

El municipio de Castropodame es el guardián de los secretos de ancestrales leyendas, algunas de las cuales se refieren a sus castros y a las explotaciones auríferas, a las minas de oro de la época romana. Su contacto y apego al medio natural ha inclinado a sus habitantes hacia una especial afición: la de los relojes de sol, como una práctica que invita a mirar al cielo.
Es fundamental dedicarse en todas las localidades del municipio a recorrer sus Iglesias y ermitas, que hablan de una devoción aún patente y vigente.

CASTROPODAME:

En las cercanías del pueblo se pueden apreciar todavía restos y vestigios de la antigua explotación aurífera romana. Estos restos arqueológicos no son de gran magnitud, antes al contrario. Sin embargo, tal y como las abandonaron los romanos, se puede acceder a las zonas que se conocen como la Cueva del Canalón y la del Moro.
Según cálculos de toda solvencia, en estas minas trabajaron unos dos mil esclavos y durante media centuria. Así es cómo se removieron y filtraron dos millones de metros cúbicos de tierra y arenisca para obtener unas cuatro toneladas de oro, tarea que hoy en día se nos antoja increíble.
Como en todo el Bierzo en general, los romanos eran sabedores de que esta zona era rica en recursos y, en todo el municipio, se comprueba cómo las aguas del río Boeza lo cruzan, son constantes los sotos de castaños en algunas áreas (a pesar del chancro y la lluvia ácida), las choperas ocupan las riberas, las aguas termales fueron aprovechadas y las huertas eran productivas, amparadas por un clima templado y, de este modo, la cantidad de producción agrícola era inagotable, suficiente para alimentar a todos los pobladores.

En la población de Castropodame se encuentran dos monumentos religiosos, como es la Iglesia Parroquial de Sta. Coloma, del S. XVI, cuya característica más notoria es que, en su interior, se guarda un valioso retablo y una cruz, ambos del S.XVI. El retablo citado fue donado por D. Antonio de Quiroga y Losada, documentado el hecho por una inscripción en el mismo, del año 1.682. Este benemérito filántropo era titular de la Parroquia de S. Juan Bautista, en Valladolid. A la entrada misma del pueblo se halla una Ermita, dedicada a S. Antonio Abad. Por las inmediaciones, orillas más meridionales del río Boeza, a unos dos kms., hay otra Ermita bajo la advocación de S. Bernardino de Siena. Todos los 20 de mayo se celebra fiesta en honor del Santo Patrón, S. Bernardino, que entre otros muchos poderes se cree que es protector de actividades como la publicidad y la comunicación y también el antídoto perfecto ante ciertos vicios y enfermedades: ludopatía, afecciones respiratorias diversas,…

Finalmente, como curiosidad cabe citar la Casa Consistorial, construida en 1.881 y que, en parte, se llevó a cabo invadiendo una superficie que correspondió a la Ermita que estaba bajo la protección de S. Juan y S. Roque.

 

 

En Castropodame su disposición urbanística hace pensar que sus calles se adaptaban a unos antiguos canales romanos que eran indispensables para poder proceder a la explotación efectiva del oro, con un sistema de “ruina montium”, bastante similar o asimilado al de Las Médulas. Las próximas Cuevas del Canalón y del Moro avalan esta hipótesis.

Castropodame y, por extensión, todos sus núcleos habitados son “un enclave rodeado de castros, con minas de oro ya agotadas, de castaños centenarios con que distinguir a los pueblos hasta en su nombre. Castropodame es evocador y lugar de tradiciones, guardando esforzadamente su encanto en medio de la naturaleza, con caminos que nos empujan a seguirlos y nos conducen a visitarlo. Todo el municipio de Castropodame es el depositario fiel de historias milenarias. En Viloria se cuida y mima la Corona de la Gandarina, un muro celta de mampostería que es muy querido. Analizando la belleza y riqueza natural del municipio es imposible no liberarse soñando con un lugar transformado en vergel en tiempos ya pasados”.

LEYENDAS:

Siendo muchas las que se han confiado a las posteriores generaciones desde antiguo, hay alguna cuyos protagonistas son moros y tesoros. De este tipo están la que cuenta el hallazgo de un manto de oro, sin especificar el punto exacto, o la que asegura que la Cueva del Moro era, en realidad un pasadizo secreto que conducía a la ciudad de Astorga (a 45 kms.), únicamente conocido por unos pocos privilegiados, o …

Fuente:  http://bierzohoy.com

 

 
   
 
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